Porque la vida debería ser

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Mi humilde opinión...
Casa desolada
Charles Dickens
Ajá... ¿Y?
Era la hora del recreo


Lupita se sentó cómodamente.
Puso su lonchera sobre su escritorio y la abrió.
Había estado esperando este momento por varias semanas. Y al fin había llegado.
Su mamá estaba de visita en su casa y le había preparado el sándwich justo como lo hacía cuando ella era niña. Con ciertos añadidos de abuela experimentada que mejoraban notablemente el lunch.
Era la hora del recreo y el salón de clases estaba vacío.
Pero no porque los niños estuvieran en el patio, jugando.
Todos habían salido temprano a un paseo escolar.
Así que tenía el aula de sexto grado para ella sola.
Y el lunch para ella sola.

(La historia completa aquí.)



...hay que galofrar
 
 
Toño Malpica