23 de octubre de 2025
Y bien, hoy ya tienes 18 años.
Ya puedes votar, comprar cerveza, entrar a ver Terrifier 3 sin hacer trampa.
Increíble. Si parece que fue ayer cuando te sostuve por primera vez en el hospital.
Tu mamá y yo nos enteramos que cuidarte no sería como jugar a las muñecas cuando tuviste tu primer cólico.
Y no, no lo ha sido.
Ya fuera por un chichón en la cabeza o por la tarea escolar de hacer un árbol de metro y medio con cartón y papel de china, ya fuera porque te daba miedo la sala de cine vacía o porque deseabas con todo tu corazón un woody con cordel en la espalda… siempre hemos hecho todo lo posible por estar ahí para ti.
Pero dicen las leyes que ya estás listo para salir a conquistar el mundo.
(Yo creo que estuviste listo desde aquel primer día de clases que entraste por la puerta del Buckingham sin mirar atrás… pero hubieras llamado mucho la atención, a tus seis años, andando solo en el metro.)
Lo cierto, querido hijo, es que a partir de hoy tu mamá y yo dejamos de ser responsables por los platos que rompas por andar correteando en algún restaurante que no cuente con área de juegos. Las leyes dicen que ahora los tendrás que pagar tú. Y además disculparte.
Y tienen razón.
Es evidente que ya eres un hombre porque me pasas en estatura y te rasuras (casi) diario. Pero todavía sigues viendo Gumball cuando puedes y compras skwinkles a la menor provocación.
Así que quiero que sepas que si hay modo de ayudarte a confeccionar un árbol de metro y medio o te haces un chichón por caerte de la bici, ahí vamos a estar tu mamá y yo. Siempre que podamos.
Tengas 18 o 48. Te lo digo porque así lo hizo tu abuelo por mí hasta el día en que murió, a los 88.
Y así lo haremos tu mamá y yo por ti. Hasta el día en que muramos.
Si te da miedo la sala de cine vacía, siempre podemos marcharnos, claro. Pero sé que ahora vas a preferir que entremos juntos. (Digo… si viste Terrifier 3 a tus 16 sin pedir permiso, yo digo que eres el tipo más valiente del mundo).
Nada más te encargo que si vas a corretear en los restaurantes sin área de juegos, lo hagas con cuidado. Al igual que cuando agarres el coche. O partas de viaje. O escojas tu destino.
Nosotros vamos SIEMPRE a estar ahí para ti. Toma nota. Eso es un hecho.
Pero cada día nos vas a necesitar menos. Ese también es un hecho.
Y está bien. Aunque nosotros nunca dejemos de necesitarte lo mismo.
Porque tú y tu hermana son nuestra vida.
Y por mucho que crezcan y caminen solos sin mirar atrás, nosotros siempre vamos a estar cuidando sus espaldas.
Abrígate. Come nutritivo. Mira hacia ambos lados antes de cruzar.
Conquista el mundo.
Pero de vez en cuando gira el cuello. Dedícanos una sonrisa. Y continúa tu camino. ✨️